La dieta Mediterránea

¿Qué es lo que se te viene a la mente cuando piensas en el Mediterráneo? Estamos seguros de que piensas en el mar, bellos paisajes con sol, vacaciones y buena comida. Sin embargo, el mediterráneo nos regala además una serie de ingredientes que al mezclarse, forman platos típicos y métodos de preparación únicos, conformando una de las dietas más saludables y equilibradas desde el punto de vista nutricional. 

El término surgió entre 1958 y 1964, época en la que se desarrollaron una serie de estudios titulados “Estudios de los Siete Países”, incluyendo tres países mediterráneos: Yugoslavia, Italia y Grecia; y cuatro no mediterráneos: Estados Unidos, Japón, Finlandia y Holanda. Los resultados eran evidentes: Había una gran relación entre los alimentos, el estilo de vida y la salud de los habitantes. Los países mediterráneos incluían en sus dietas un alto consumo de pescado, carnes blancas, cereales, frutas y verduras, leguminosas y vino moderado en las comidas, estilo que generaba una disminución en las enfermedades coronarias y en el colesterol de la sangre. 

La  dieta mediterránea es entonces un estilo de vida, inspirado en los hábitos de los países de la cuenca mediterránea, capaz de reducir la incidencia de  enfermedades cardiovasculares, tumores, diabetes y trastornos alimentarios.  

El término “estilo de vida” incluye también prácticas sociales, agrícolas y tradicionales. Uno de ellos es la tradición de comer juntos para fortalecer el sentido de pertenencia y de compartir un momento con los seres queridos. Además, incorpora un régimen sustentable para el medio ambiente gracias al uso de los recursos naturales y bajas emisiones de gases de efecto invernadero al incluir alimentos de origen vegetal en respeto de las tradiciones locales y la biodiversidad.

Las regiones del Mediterraneo comparten algunos factores como el clima y su economía, así como el cultivo del árbol de oliva. Es por eso que los elementos centrales de la cocina mediterránea son la oliva, el trigo y la uva: ingredientes básicos para la preparación de aceite de oliva, pan, pasta y vino. Además, estas regiones son ricas en hortalizas, frutas, legumbres, pescados, aves de corral, huevos y productos lácteos.

La pirámide alimenticia de la Dieta Mediterránea subraya la importancia de combinar una nutrición adecuada con un estilo de vida saludable, que incluye, como se mencionó anteriormente, la  convivencia  en la mesa y actividad física moderada y regular  (30 minutos al día, cinco días a la semana). Por sus beneficios a la salud, es considerada  Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el año 2010. 

Fuentes: 

Larousse Cocina: ¿Qué es la cocina mediterránea?

Ricetta Mediterranea: La dieta mediterranea